Entre las más utilizadas se encuentran las semillas de lino, chía, girasol y sésamo.
Semillas Comestibles ¿Cuáles son y como lavarlas?
Extraído del libro “Alimento y Vitalidad” N. Palmetti.
Para el lavado: Aconseja sumergirlas en un cuenco con agua limpia, a la cual agregaremos un par de cucharadas de agua oxigenada de grado alimenticio por litro. Al cabo de ese tiempo, la evidencia sobre la presencia de hongos es una capa espumosa y con residuos en superficie. Acto seguido, tras enjuagar con abundante agua, las semillas quedan listas para su posterior activación: técnica que consiste en “despertar” la semilla de su estado de latencia (soaking en inglés). Es un procedimiento muy común en horticultura, a fin de acelerar el desarrollo de la siembra, y solo requiere varias horas de remojo en agua.
🌿 En este período, la semilla absorbe agua y pone en marcha procesos (cascadas enzimáticas) que: inactivan anti-nutrientes (como el ácido fítico), predigieren nutrientes (desdoblamientos) e incrementan su contenido nutricional (síntesis vitamínica y enzimática). Además así eliminaremos eventuales restos de hongos y mico toxinas que hayan resistido el lavado previo.
La activación de las semillas comestibles resulta siempre aconsejable, previo a cualquier forma de consumo que hagamos. Conviene activar las semillas que directamente consumiremos sin germinar (nueces, almendras, cajú, maní), las semillas que luego germinaremos (alfalfa, quínoa, lentejas, girasol), las semillas que usaremos para cultivar hojas (trigo, avena, centeno, cebada) y las semillas que luego procesaremos como cremas o quesos (cajú, maní, girasol, sésamo).
Para activar semillas, solo necesitamos un frasco de vidrio limpio; el plástico no es aconsejado por higiene (estructura porosa) y porque pueden migrar compuestos al agua. Recordar previamente realizar un adecuado lavado de las semillas, remojándolas 20 minutos en agua limpia a la cual adicionamos un par de cucharadas de agua oxigenada por litro. Luego de ese período, enjuagar bien las semillas.
El procedimiento de activado consiste en llenar el frasco hasta la mitad con semillas seleccionadas y enjuagadas, completando el contenido con agua de buena calidad. Al concluir el proceso, eliminar el agua de remojo (excelente para regar las plantas) y enjuagar las semillas con agua limpia.
Conviene exceptuar de este proceso previo, al lino y la chía para consumo directo, a fin de evitar la pérdida de sus saludables mucílagos. En realidad el mejor equilibrio sería moler las semillas, remojarlas unas horas y luego consumir estas semillas (molidas y activadas), sin descartar el líquido utilizado.
Es también recomendable usar el proceso de activación en frutas, hortalizas y algas marinas deshidratadas; basta sumergirlas, previo enjuague, durante media ó una hora en agua tibia. Dado que no hay anti-nutrientes en el proceso, esta agua puede consumirse o utilizarse en otras preparaciones.