Como Hacer que una mudanza se un poco amigable
Cómo organizar una mudanza
PLANIFICÁ: Lo antes que puedas, hacete de un cuaderno y empezá por escribir la fecha en que tenés que mudarte y los datos de contacto de mudadoras o fletes para cotizar sus servicios, al menos dos meses antes a tu fecha límite (si no conocés ninguno ¡buscá en nuestras páginas! que encontrarás fletes, mini fletes y mudadoras en Quilmes).
COTIZÁ: Los servicios de mudanza o fletes necesitarán ir a tu casa a verificar cuántos bultos, muebles y objetos necesitan ser trasladados; y con ello deciden qué vehículo van a usar, cuánto tiempo les llevará la mudanza, cantidad de ayudantes; y el costo del servicio.
RECOLECTÁ: Cajas de cartón; bolsas negras de consorcio; cintas de embalar; fibrones; papeles y todo lo que te sirva para rotular las cajas. Y separá todo contenedor natural que exista en tu casa para usarlo también como “caja”: contenedores de plástico con tapa, valijas; o los cajones de los muebles por separado, bien envueltos en film para que nada de su contenido se escape.
ARRANCÁ: No esperes al último día para empezar a embalar. Si vas a contratar una de las mudadoras que empacan por vos, arrancá por descartar lo que no querés llevarte. Si el que tiene que embalar sos vos, empezá por hacer limpieza dando lo que ya no usás o tirando lo que ya no sirve.
SECTORIZÁ: Lo mejor es embalar por ambientes y no por rubros. Dentro de cada ambiente, arrancá por embalar todo aquello que no usás diariamente, dejando para el final lo que es de uso diario. Conforme vas embalando, dejá esas cajas en los ambientes a los que pertenecen; y señalá con cartelito aquellos muebles, cajones, etc que ya quedaron vacíos y embalados.
CUIDÁ: Los objetos tienen que llegar sanos y salvos. Lo rompible se embala envuelto en mucho papel; lo mejor para los zapatos es ponerlos en sus cajas y, apiladas, embolsar varias en bolsas de consorcio; la ropa viaja doblada o colgada en percheros cubiertos por nylon; los muebles se embalan con cartón corrugado; y todo lo valor, pequeño o grande, se lleva con uno y en la mano: si tenés una valija de las chiquitas, poné allí las alhajas, dinero, escrituras, títulos y trasladala vos mismo.
ROTULÁ: ¡Fundamental! Casi que es lo más importante de toda tu mudanza: poner en cada caja, de manera indeleble (nada de papelitos que puedan desprenderse) y en letras bien grandes: ambiente al que pertenece (Dormitorio grande, por ejemplo); tipo de contenido (Frágil) para que quien lo manipule sepa cómo tiene que tratarlo; y síntesis de su contenido (adornos de cerámica). Una gran idea es encintar con distintos colores para que a simple vista sepas a qué ambiente pertenecen.
NUMERÁ: Conforme vayas cerrando cajas, numerá cada una y escribí un listado poniendo al lado del número de orden, su contenido y habitación a la que pertenece. De esta manera no solo vas a tener un control de lo que llevás y dónde está si no también sabrás exactamente cuántos bultos tienen que bajar en el lugar de destino.
DISTRIBUÍ: Cuando llegues a destino, es fundamental que dirijas cómo bajar los bultos porque de eso dependerá el orden futuro: primero distribuí las cajas en los ambientes a los que corresponden y luego andá abriendo las cajas conforme vayas necesitando su contenido.
...Y fundamental: Aceptá que mudarte te va a estresar y alterar el ritmo cotidiano. Negarlo es inútil y sólo te frustrará. Si lo aceptás, sabrás tomar las medidas necesarias para minimizar su efecto (como llamar a profesionales que saben cómo hacerlo), ¡y hasta podrás disfrutar del proceso!
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